Eran muchos, los traían del mercado de San Felipe en la Antigua, sí, ese que queda enfrente de donde está enterrado el Hermano Pedro. A mi no me gustaban porque se rompían muy rápido, pero me los chupaba y sentía un saborcito a tierra rico... otros que ya no he visto en los hogares de niños chapines...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada